Candace es una chica guapa.
Aunque pase horas y horas al sol no se le irá nunca el blanco de la piel.
Aunque haga un viento como si todos los dioses del olimpo estuviesen soplando
al mismo tiempo, no se despeinará ni un poquito.
Está hecha para el mar, desentona en todos sus rasgos, en su manera de moverse,
en su manera de hablar. Ha nacido para él. Vive, respira y moriría por él.
Lo sabes en cuanto la conoces.
Candace es una chica valiente.
No se deja vencer fácilmente, ni le gusta andar con cualquiera. Puede ser la
más fuerte si quiere. Puede luchar contra viento y marea.
Candace no es una chica cualquiera. A
fin de cuentas.
Candace es libre. Es amiga. Es amante.
Es hija. Es madre. Es abuela y tía y sobrina y nieta.
Es todo lo que quieres que sea si sabes
quererlo bien. Es un montón de sueños e ilusiones, de principios y finales, de
recuerdos, esperanza y soledad. Soledad de la buena. Candace es el mejor lugar
para escapar de todo.
Y además Candace perdona,
Candace no juzga.
Candace sabe escuchar.
Y escucha.