Candace es una chica guapa.
Aunque pase horas y horas al sol no se le irá nunca el blanco de la piel. Aunque haga un viento como si todos los dioses del olimpo estuviesen soplando al mismo tiempo, no se despeinará ni un poquito.
Está hecha para el mar, desentona en todos sus rasgos, en su manera de moverse, en su manera de hablar. Ha nacido para él. Vive, respira y moriría por él.
Lo sabes en cuanto la conoces.
Candace es una chica valiente.
No se deja vencer fácilmente, ni le gusta andar con cualquiera. Puede ser la más fuerte si quiere. Puede luchar contra viento y marea.
Candace no es una chica cualquiera. A fin de cuentas.
Candace es libre. Es amiga. Es amante.
Es hija. Es madre. Es abuela y tía y sobrina y nieta.
Es todo lo que quieres que sea si sabes
quererlo bien. Es un montón de sueños e ilusiones, de principios y finales, de
recuerdos, esperanza y soledad. Soledad de la buena. Candace es el mejor lugar
para escapar de todo.
Candace es libertad.
Y además Candace perdona, Candace no juzga.
Candace sabe escuchar.
Y escucha.
2 comentarios:
Me encanta Candace, me encanta, me encanta, me encanta. Y encima sabe escuchar. Qué bonito escribes, nena.
Vale, Andrea, me acabo de enterar que tienes blog xD
He leido toooodas las entradas y toooooodas me gustan. No sabia que escribias tan bien. Pues nada, ahora que lo conozco me quedo por aqui, y ya te iré visitando para ver que vas subiendo.
Belén :)
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