Es sencillo. Imagínate que el mundo es una enorme pizarra sobre la que hay dibujada una tabla periódica. Ya sabes, está formada por elementos químicos, los elementos químicos somos nosotros.
Hay metales, semimetales, no metales... Todos se unen entre sí, se atraen con unos, se repelen con otros, forman enlaces y crean compuestos. Se pueden separar y unir de mil maneras y mil veces (y de mil formas), pero siempre se atienen a unas características, que a su vez varían según el estado en el que se encuentren.
Están los iones, los que persiguen la perfección porque están muy cerca de ella y en ocasiones la alcanzan.
Y están los gases nobles. Supondréis que ese nombre tiene algo que ver con su estatus.
Eso es. Los gases nobles están ahí y son perfectos. No necesitan nada ni a nadie, están solos y les gusta, están completos. Todos quieren ser como ellos. Son incoloros, inodoros, insípidos y no inflamables en condiciones normales.
Así que no se combinan, salvo en contadas ocasiones...
A veces algunos pueden llegar a cambiar por un elemento muy simple.
¿Y por qué? ¿Por qué siendo perfectos no están satisfechos? ¿Por qué prefieren dejar de ser lo que son para ser algo peor?
Puede que algún día yo os pueda responder a esa pregunta.
Mientras tanto, tomad sitio.
Va para largo.
Neon Hiver
3 comentarios:
Me quedo porque quiero ver y conocer a Neón. A la de ya. Que ya me encanta.
VAYA-EN-TRADA. Me gusta la chispa que tienes ;)
Y, por supuesto, Neon es uno de esos perfectos.
Me encanta el tono que le das al relato, de verdad. Y es que me imagino a Neon diciendo todo esto y brrrrrrr.
(Esta entrada la leí en su momento, pensaba que había comentado ._.).
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